El conflicto con Irán está provocando un aumento de la demanda de seguros de guerra en Oriente Próximo, al tiempo que desata disputas sobre el aumento de las primas y la cobertura de las pólizas existentes. Las pólizas comerciales estándar, como los seguros de propiedad, cibernéticos y de interrupción de la actividad empresarial, no suelen incluir daños relacionados con la guerra. Eso significa que las empresas ahora tienen que pagar tarifas cada vez más elevadas para obtener protección contra amenazas como los ataques con misiles.
A medida que la guerra entra en su segundo mes, hay mucho en juego para las aseguradoras y las empresas de todo Oriente Próximo: las pérdidas en edificios, infraestructuras y buques podrían ascender a miles de millones de dólares si el conflicto se prolonga. Las empresas se están apresurando a contratar nuevas coberturas de guerra. "La mayoría de las aseguradoras han recibido más de 300 nuevas solicitudes en las últimas semanas", afirma Fergus Critchley, director global de terrorismo y violencia política de WTW. La cobertura de riesgos de guerra para inmuebles en el Golfo Pérsico cuesta ahora, por lo general, entre el 6 % y el 8 % del valor de la propiedad, frente a un porcentaje muy inferior al 1 % en tiempos de paz, según Sachin Sahni, analista de seguros de S&P Global Ratings. "Contratar una cobertura contra riesgos de guerra se ha vuelto realmente caro", señala Sahni. "Todavía es posible conseguirla si se está dispuesto a pagar el precio, pero está muy restringida".
Esta situación se produce después de que muchas empresas del Golfo renunciaran a la cobertura contra riesgos de guerra en los últimos años para reducir sus primas, confiando en la reputación de la región como refugio frente a la agitación política. Por ejemplo, el Hotel Fairmont The Palm de Dubái, que fue incendiado al inicio de la guerra, estaba asegurado contra terrorismo y sabotaje, según personas familiarizadas con el asunto. Pero el hotel de lujo no pagó la prima adicional por una póliza denominada de violencia política, que cubre explícitamente las pérdidas por guerra. Aunque las reclamaciones están empezando a llegar, los brókers y analistas afirman que es demasiado pronto para evaluar las pérdidas totales derivadas del conflicto, sobre todo debido a la dificultad de conseguir peritos que evalúen los daños en una zona de guerra.
A medida que la guerra entra en su segundo mes, hay mucho en juego para las aseguradoras y las empresas de todo Oriente Próximo
Hasta ahora, el impacto financiero para las aseguradoras ha sido limitado. Las pérdidas derivadas de las pólizas de violencia política, incluidos los daños por misiles en terminales energéticas, probablemente alcancen los cientos de millones de dólares, según Brian Schneider, analista de seguros de Fitch Ratings. El aumento de las tarifas ha sido un tema candente. Algunas aseguradoras se han retirado hace poco de un grupo que ofrecía cobertura a la flota de aviones de Emirates después de que la aerolínea se negara a pagar una prima mucho más alta debido a la guerra, según fuentes cercanas a las negociaciones. Las aseguradoras de aviación suelen reajustar las tarifas de las pólizas tras el estallido de una guerra. Irán ha atacado el Aeropuerto Internacional de Dubái, donde tiene su base Emirates, dañando al menos uno de sus aviones. El avión solo ha necesitado retoques estéticos y la aerolínea no ha presentado ninguna reclamación, según se ha dicho.
El asesor de Emirates se opuso al aumento de la prima solicitado, alegando que la posibilidad de un conflicto ya estaba contemplada en los acuerdos existentes. El estancamiento se rompió cuando la aseguradora principal aceptó seguir cubriendo a la aerolínea a cambio de un aumento más moderado de la prima. Dado que las aseguradoras se amparan en las exclusiones para limitar los pagos, se prevén muchas más disputas. El sector de los seguros marítimos es otro foco de posibles conflictos. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha dejado varados a unos 1.000 buques. Los buques pueden asegurarse para atravesar el estrecho —a precios elevados—, pero la mayoría opta por no hacerlo debido a preocupaciones de seguridad. Más de 20 buques han sido alcanzados, o han sufrido percances, desde que comenzó el conflicto, según Lloyd’s List, un proveedor de datos marítimos.
Se espera que los largos retrasos en la carga y los daños a los buques desencadenen reclamaciones —y disputas sobre lo que cubren las pólizas existentes—. Algunas reclamaciones podrían tardar años en resolverse, según los abogados. "Probablemente esto provoque una oleada de litigios", afirma Raymond Waid, un abogado marítimo con sede en Nueva Orleans. "Cuanto más se prolongue esto, más casos habrá". Las sanciones añaden otra capa de complicación, según los abogados. Algunos de los pocos buques que atraviesan el estrecho de Ormuz forman parte de la denominada "flota en la sombra" de buques que incumplen las sanciones sobre el petróleo. Las pólizas de seguro de riesgos de guerra marítima suelen incluir exclusiones por sanciones, ya que las aseguradoras tienen prohibido por ley pagar reclamaciones vinculadas a personas o empresas sancionadas.
Así, las medidas para ampliar las sanciones implican que a algunos buques que estaban legalmente asegurados ahora se les podría denegar el pago. "Es un campo de minar para las aseguradoras", afirma Jonathan Moss, director de la oficina de Londres del bufete DWF. "Si pagan una indemnización, o incluso la investigan, y el buque está vinculado a entidades sancionadas, podrían enfrentarse a consecuencias muy graves". Las repercusiones del conflicto se están extendiendo más allá del Golfo. Fuera de la región, se ha producido un aumento de la demanda de seguros contra el terrorismo por parte de las grandes multinacionales, según James Bannister, responsable de guerra global y terrorismo de Lockton. "Les preocupa que las tensiones en Oriente Próximo puedan dar lugar a una mayor actividad de células extremistas en los países occidentales", señala Bannister.
El conflicto con Irán está provocando un aumento de la demanda de seguros de guerra en Oriente Próximo, al tiempo que desata disputas sobre el aumento de las primas y la cobertura de las pólizas existentes. Las pólizas comerciales estándar, como los seguros de propiedad, cibernéticos y de interrupción de la actividad empresarial, no suelen incluir daños relacionados con la guerra. Eso significa que las empresas ahora tienen que pagar tarifas cada vez más elevadas para obtener protección contra amenazas como los ataques con misiles.
Fuente: El Confidencial
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